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Mundial 2006, Nazis y Xenófobos
No debe
existir un manifiesto más antisemita y racista
que el libro "Mi lucha" escrito por el
dictador Adolf Hitler entre 1924 y 1926.
En él
pueden leerse pavorosas y solapadas invitaciones
a la discriminación y el crimen como la que
sigue:
" Aquel
que física y mentalmente no es sano, no debe, no
puede perpetuar sus males en el cuerpo de su
hijo. Enorme es el trabajo educativo que pesa
sobre el Estado racista en este orden, pero su
obra aparecerá un día como un hecho más
grandioso que la más gloriosa de las guerras de
esta nuestra época burguesa. El Estado tiene que
persuadir al individuo, por medio de la
educación, de que estar enfermo y endeble no es
una afrenta, sino simplemente una desgracia
digna de compasión; pero que es un crimen y por
consiguiente, una afrenta, infamar por propio
egoísmo esa desgracia, trasmitiéndola a seres
inocentes.
El
Estado deberá obrar prescindiendo de la
comprensión o incomprensión, de la popularidad o
impopularidad que provoque su modo de proceder
en este sentido.
Apoyada
en el Estado, la ideología racista logrará, a la
postre, el advenimiento de una época mejor, en
la cual los hombres, no se preocuparán más que
de la selección de perros, caballos y gatos,
sino de levantar el nivel racial del hombre
mismo; una época en la cual unos, reconociendo
su desgracia, renuncien silenciosamente, en
tanto que los otros den gozosos su tributo a la
descendencia ".
También es evidente el
innegable desprecio hacia otros hombres por su
sólo origen racial:
" Repugnante
me era el conglomerado de razas reunidas en la
capital de la monarquía austríaca;
repugnante esa promiscuidad de checos, polacos,
húngaros, rutenos, servios, croatas, etc. y, en
medio de todos ellos, a manera de eterno
bacilo disociador de la humanidad, el judío
y siempre el judío".
Y, por
supuesto, centenares de menciones humillantes e
injuriosas a todo aquello vinculado a los
judíos.
Desde
lo sarcástico:
" Me
sería difícil, sino imposible, precisar en qué
época de mi vida la palabra judío fue para mí
por primera vez motivo de reflexiones. En el
hogar paterno, cuando aún vivía mi padre, no
recuerdo siguiera haberla oído. Creo que el
anciano habría visto un signo de retroceso
cultural en la sola acentuada pronunciación de
aquel vocablo".
Hasta lo letal:
" Había
llegado el momento de arremeter contra toda la
fraudulenta comunidad de estos judíos
envenenadores del pueblo. El deber de un
gobierno celoso de su misión, hubiera sido – al
ver que el obrero alemán se sentía reincorporado
a la nacionalidad – acabar despiadadamente
con los agitadores que minaban la
estabilidad de la nación".
" El
antípoda del ario es el judío".
Desgraciadamente, 80 años
después, estos funestos principios, causa de
discriminación, tortura y muerte de millones de
seres humanos, siguen teniendo seguidores en el
mundo. Hasta en el llamado "primer mundo".
A pocas
semanas del inicio del mundial de fútbol de
Alemania, nos enteramos sobre la preocupación de
las autoridades anfitrionas respecto de
recurrentes episodios racistas, mencionados
someramente en el pasado por los medios, pero
que a esta altura muestran un odio enfermizo que
no puede ocultarse.
Los
neonazis, no sólo de Alemania, sino también de
Inglaterra, Holanda y otros países europeos se
congregaron personalmente en la ciudad de
Braunau, cuna de Hitler, y por la Internet, para
acordar sus acciones durante el mundial.
Pero no
es algo nuevo. En todo caso se trata de algo
desatendido hasta la fecha.
En
Italia los hinchas de la Lazio cuelgan banderas
con la esvástica y en España algunas tribunas
vivan a Hitler.
El
antisemitismo o, para mejor decir, la judeo-fobia,
es una herencia nefasta que demuestra la falta
de racionalidad que impera en este mundo; la
triste necesidad de muchos de justificar su
propia ineficacia encontrando en los judíos al
chivo expiatorio que explica su falta de
capacidad.
Tan
acotada es la inteligencia de estos neonazis
xenófobos que para el caso de la selección
alemana critican la incorporación del hijo de
nigerianos nacido en Hamburgo en 1979, Patrick
Owomoyela. Ser negro no está bien visto.
Lo
pueden afirmar Eto’o y Asamoah por ejemplo.
El
desprecio por los extranjeros está presente en
el fútbol europeo.
Algunos
de sus hinchas (por suerte una minoría – como no
podía ser de otra manera) no advierte que es su
propia falta de talento futbolístico el que
arrastra a los clubes hacia la compra de
jugadores de otros continentes.
Son
síntomas preocupantes.
Acontecimientos anticipados en los reiterados
ataques a comunidades extranjeras en distintas
comunidades de Europa que se publicaron hace
algunos meses hacia atrás.
Es
habitual observar en la población blanca de la
América Latina un injustificable trato
despectivo hacia los pobladores nativos de
Bolivia o del Perú. Suelen ser calificados de
"bolitas", algo equivalente a "negros" en su
acepción más despectiva. Nos referimos a esta
despreciable actitud como una irrefutable
muestra de incivilidad o barbarie.
Por lo
visto, la cultura europea que tanto solemos
admirar, no supera a la nuestra.
Es tal
la falta de sensatez en este mundo, que es
necesario que el Centro Simón Wiesenthal
advierta a la FIFA para que impida la asistencia
de Mahmoud Ahmadinejad, el presidente de Irán,
al próximo mundial quien con su presencia y como
frecuente instigador de la destrucción de
Israel, no haría otra cosa que ser un elemento
que eche más leña al fuego neo nazi.
Quiera DIOS y también quiera
y haga la silenciosa mayoría de habitantes del
mundo que prefieren la convivencia en paz, que
el Mundial de Alemania sea una verdadera fiesta
deportiva y una muestra masiva e inolvidable de
repudio hacia toda forma de segregación y odio.
Algún día llegará el momento
de la sensatez; Cuando las mayorías no nazis, no
xenófobas, tomen el timón del mundo y le hagan
saber a esas minorías intolerantes que vamos a
construir un mundo para todos, un planeta Tierra
con Verdad y Justicia.
Verdad y Justicia el único
camino hacia la supervivencia.
©Daniel Adrián Madeiro

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