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Queridos Niños Y Niñas
Aunque, probablemente, por
su corta edad no logren entenderlo por completo,
compuse este trabajo pensando en Ustedes: las
Niñas y los Niños de este planeta Tierra.
Lo que deseo decirles, está
dicho en cada enunciado.
Lo que pienso sobre la
responsabilidad de los adultos, también.
Nosotros, los mayores, siempre estamos
vinculados de alguna forma con Ustedes. No
solamente siendo sus padres. También siendo sus:
hermanos, abuelos, tíos, primos, vecinos,
maestros, científicos, artistas, militares,
gobernantes, y muchos roles más.
En cualquier lugar que
ocupemos, lo que hagamos y lo que dejemos de
hacer, influirá en Ustedes.
Sepan que no nos estamos
ocupando de muchos temas urgentes, dolorosos,
preocupantes, fruto algunos del egoísmo, otros
de la sinrazón, otros de la incapacidad... Y
¡Quién sabe cuantas razones más!.
Y se amontonan pilas de
problemas sin resolver en esta única casa que
tenemos y que se llama Tierra.
Permitimos la destrucción
de los recursos naturales del planeta donde
Ustedes viven y vivirán; arruinamos la tierra,
el agua y el aire.
No encontramos el modo de
desterrar la guerra; y mueren muchos por la
irresponsabilidad de unos pocos.
Dejamos que nos obliguen a
dedicarle más horas a la producción que a los
hijos.
El alcoholismo y la
drogadicción avanzan sobre nuestras comunidades.
Tal como camina el mundo,
les dejaremos: guerras, sobre-población, índices
altísimos de pobreza, analfabetismo y
enfermedad, selvas arruinadas, efecto
invernadero, capa de ozono dañada, más y más
horas de trabajo cada día hasta que ya no
recuerden qué es la familia; drogas y alcohol
con un letrero informando que es perjudicial.
Los adultos, tenemos que
construirles un mundo mejor.
Un mundo mejor “para todas
las niñas y niños de la Tierra”; ese debe ser
nuestro objetivo.
No pretendo, ni me parece
necesario, un desenfrenado aluvión de marchas y
protestas. No.
Sí me parece necesario
empezar, urgentemente, a trabajar unidos y
convencidos, por una Tierra mejor. Aprender a
convivir, compartir, dialogar, escuchar,
respetar, amar con inteligencia.
En el Informe Anual 2002
del Unicef, pueden leerse unas breves y
elogiables palabras del Sr. Kofi A. Annan,
Secretario General de las Naciones Unidas.
Quiero transcribir una pequeña parte de ellas: “Nuestra misión en el siglo XXI es colocar a los seres humanos en el
centro de todo lo que hacemos; es preciso
comenzar con los niños y las niñas, quienes
tomarán el relevo más adelante... Sólo así
podremos lograr un mundo en paz y más
equilibrado”.
Quiera Dios que este
humilde trabajo pueda ayudar.
Reciban mi más fuerte y
cálido abrazo.
(*) Este texto ha
sido adaptado para el presente trabajo.
Corresponde al prólogo para un trabajo integrado
por un conjunto de poemas y un cuento infantil,
titulado “Poemas
para todos los niños y niñas de la Tierra”,
publicado en Internet y de libre distribución.
©Daniel Adrián Madeiro

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