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Unas
Palabras Más
Este
trabajo no pretende ser una obra acabada.
No
lo concebí como un manual donde recabar
información sobre lo que hay que hacer.
No
soy el maestro de nadie; nadie lo es. Tengo
mucho que aprender; todos tenemos.
El
objetivo de esta obra es:
Invitar a los
lectores a reflexionar sobre la importancia de
buscar la Verdad y trabajar por ella en todas
las cosas.
La Verdad sobre
nosotros mismos, individualmente, sobre nuestros
deberes y derechos, sobre el uso que damos a
nuestra capacidad intelectual y sobre nuestras
acciones con vistas al futuro de la humanidad.
Una
invitación a revisar la Verdad sobre nuestros
valores, creencias, ideales, filosofías; no para
la anarquía o el caos, sino para ajustarnos lo
más posible a la realidad y cuestionarnos si en
algunas cosas no es hora de empezar de nuevo,
alejándonos de toda fantasía y apostando a la
Verdad aunque duela.
A
tomarse el trabajo de pensar y distinguir entre
lo verdadero y lo falso; en otras palabras, a
reconocer cuando nos mienten o nos mentimos,
como un paso fundamental para ser realmente
adultos responsables.
Luego, si ese camino hacia la Verdad es andado
con constancia, con humildad, combinado con un
necesario respeto a la diversidad y un trabajar
juntos aunque estemos separados, se podrá
aspirar a un segundo propósito: la Justicia.
Habiendo repensado adecuadamente nuestros
valores, nuestras ideas, nuestras necesidades,
nuestro futuro, nuestro accionar conjunto como
habitantes de un único país llamado “Tierra”,
podremos alcanzar mayor eficacia en la práctica
de la Justicia. Tendremos mejores herramientas
para la construcción definitiva de un mundo con
mejor distribución de las riquezas, erradicando
la pobreza, el hambre, las enfermedades, el
analfabetismo, la guerra.
Podremos entender que ser distintos, pensar
diferente, suele ser una cuestión a veces
momentánea, a veces de lugar, de culturas, pero
nunca una razón suficiente para vivir separados,
desunidos, fragmentados.
Y si
aprendemos a amar la Verdad y la Justicia,
entonces y sólo entonces, habrá verdadera Paz en
nuestra única casa, la Tierra.
Quiero reiterar algunas cosas que expresé
anteriormente pues no quiero correr el riesgo de
algún malentendido.
Yo,
Daniel Adrián Madeiro, que Dios sabrá
por qué tuve desde siempre tantos deseos de
poder escribir todo esto; yo, que corro el
peligro de ser considerado por toda esta
exposición como un tonto soñador, un idiota, un
embaucador, un delirante, un vanidoso, o mil
cosas más;
yo
deseo que se sepa que:
·
No escribí esto
porque me considere a mí mismo un iluminado, un
Mesías o cualquier otra exaltación de la figura
humana a un lugar ajeno al sentido común. Quien
pudiera pensar eso se equivoca rotundamente. Yo
no puedo cambiar el mundo, Tú no puedes cambiar
el mundo; pero todos juntos podemos cambiar el
mundo. Esa es mi idea. Yo creo profundamente en
que lograremos ser rescatados de la destrucción
tomando conciencia de la unidad que debemos ser.
·
Sólo soy una persona
como cualquier otra que desea aprovechar su
modesta habilidad para escribir, con el objeto
de prestar su aporte a la sociedad humana,
utilizando también para ello el maravilloso
vehículo de comunicación que representa la
Internet.
·
No apoyo, bajo
ningún concepto, movimientos violentos, no
pacíficos. Sólo la no-violencia, el constante
ejercicio de la inteligencia, apoyada en la
búsqueda de la Verdad y de la Justicia es el
camino hacia la Paz.
·
No creo en la
necesidad de gestar nuevas organizaciones. Con
eso estoy diciendo que este escrito no está
pensado para que alguien venga a decir que hace
falta crear alguna institución que dirija o
supervise esta utopía mía. Hay suficientes
organizaciones en el planeta y cada día surgen
otras nuevas. Me parece mejor camino el “uno
mismo”. “Uno mismo” siendo el representante de
esta búsqueda de la Verdad. “Uno mismo” siendo
como una organización que trabaja todo el tiempo
por la Verdad y la Justicia desde su propio
lugar. “Uno mismo” colaborando con las
organizaciones mundiales que considere más
serias para sumarse a sus propuestas de
erradicar la injusticia, el hambre, la pobreza,
la enfermedad, el analfabetismo, la guerra. “Uno
mismo” aprendiendo día a día a unirse a otros
“uno mismo”, con respeto mutuo, para ver el modo
de aplicar sus inteligencias a favor de la
concreción de un planeta Tierra para todos, con
personas Veraces, Justas, Pacíficas y
disfrutando de Paz.
·
No persigo fines
económicos con este trabajo ni busco favorecerme
personalmente logrando alguna forma de fama o
publicidad. De todos modos, si esto último
sucediera sería un posible indicio de que este
trabajo puede ser de utilidad. Por ello mismo,
hice la aclaración al principio (ver “Léalo
le interesará” y “Jamás
la vendas ni la compres”) para que
esos faltos de honra y vergüenza que siempre
andan hurgando por allí, se abstengan de
aprovecharse de otros y para que todos sepan que
esto es Gratis para siempre. En tal sentido
quiero invitar a aquellos que encuentren
provechoso para sí mismos y otros este escrito
que se cuiden constantemente para no corromperse
y no vincularse a los corruptos. Donde hay
corrupción no prosperan la Verdad ni la
Justicia.
·
Finalmente, y
vinculado al punto anterior, no puedo dejar que
este escrito sea anónimo. No porque me
entusiasme la aparición de mi nombre sino
porque, como todas aquellas cosas que bien o mal
se hacen en pos de un humilde fin altruista, se
corre el riesgo, si tiene éxito, de ser tomado
por algún inescrupuloso para su propia ganancia
personal. Y así, lo que pudiera ser algo
provechoso resulta una puerta abierta a los
profanadores de los ideales humanos.
©Daniel Adrián Madeiro

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